José Luís Cuevas| José Luís Cuevas | ![]() | ![]() | ![]() |
José Luis Cuevas ( puma, león mexicano o gato montés, Felix con color). Artista carnívoro cuya atracción principal reside en su gracia flexible , sus movimientos sinuosos, la ferocidad elegante de su dibujo, la fantasía grotesca de sus figuras y los resultados con frecuencia mortíferos de sus trazos. Este artista pasa en un abrir y cerrar de ojos, sin causa aparente, de momentos de reposos plácido a otros de furia relampagueante . Los artistas de esta familia felina suelen ser osados, temerarios y, almismo tiempo. Pacientes y solícitos: después sin transición . salvajemente crueles . La natural sutileza del ejemplar que descubrimos roza con la crueldad. Esta mezcla contradictoria le ha conquistado la admiración general pero también la envidia y el resentimiento de muchos. Es originario del hemisferio occidental; a veces se le encuentra en el Golfo de Hudson y otras en los llanos de la Patagonia. Sin embargo, recientemente ha emigrado a Luctencia y ha comenzado a aterrorizar a los vecinos y vecinas del XVI arrondissement. Es el rival del jaguar, el león, el rinoceronte, el oso, el unicornio y las otras grandes bestias de presa que merodean por las selvas del arte. Es el enemigo natural de la víbora de cascabel, los ratones, las vacas, los pavorreales, los zopilotes y los otros críticos, pintores y literarios que se alimentan de cadáveres y otras inmundicias. Lo menos parecido a este artista: Los Tlaconetes. Su figura es original en los anales de la hechicería y el folklore . En algunos poblados ha sido divinizado, sobre entre las llamadas “ sectas furiosas” , como las bacantes y las ménades; en ciertos barrios de las afueras eternamente crepusculares, sus nombres es anateman y lo exorcizan con el antiguo método del “ninguneo” y con el no menos antiguo del ladrido. Poderosamente construido, aunque no de gran talla, sus movimientos son rápidos y bien coordinados. Su ágil imaginación se complementa con su sentido del equilibrio; cuando salta para dar zarpazo o sé precipita de una altura, cae siempre de pie. Su cerebro es grande y su lengua es capaz de arrojar proyectiles verbales con gran puntería, lo que lo convierte en una arma ofensiva y defensiva de gran enlace. Pero sus miembros más especializados y eficaces son los ojos y las manos. Los ojos están adaptados a tres funciones. Clavar, inmovilizar y despedazar. El artista clava con la mirada a su víctima, real o imaginaria; a continuación la inmoviliza en la manera más conveniente e inmediatamente, procede a cortarla en porciones pequeñas para devorarla. Canibalismo ritual, Las manos, especialmente la derecha, completan la operación .Provista de un lápiz o un pincel, guiada por los ojos e inspirada por la imaginación, la mano traza sobre el papel figuras y formas que de una manera imprevisible, corresponden a la víctima pero ya trasfigurada y vuelta otra. Cazador solitarios, sus hábitos son nocturnos; su retina es extrasensitiva por la presencia de una crecida dosis de imaginación que lo hace brillar en la oscuridad como si fuese un faro. Su olfato está desarrolladísimo. Sus hábitos sexuales, muy conocidos confirman la ley furierista de la “atracción apasionada” o universal gravitacional sexual de los cuerpos. El pensamiento de este artista está dirigido por los principios del magnetismo y la electricidad.
José Luis Cuevas y yo comenzamos a trabajar juntos en la década de los cincuentas. Compartimos, desde entonces, la necesidad de una serie de opciones engañosas entre el nacionalismo y el cosmopolitismo, el realismo o la fantasía, el arte comprometido o el arte purisimo. Nos unió un rechazo compartido de la facilidad. La cuartada e , incluso, el chantaje, implicito en estas combinaciones.
Hoy, cuatro décadas más tarde, aquellas opciones, como tantas otras, se han desvanecido. Al caer cada cortina, el arte de Cuevas se ha renovado cada vez más rico y significativo , ayer y hoy. Gracias al texto de sus cuadros yo mismo he podido orientar mi trabajo de novelista. Nos une en primer término el techazo del “realismo” como pretensión de reflejar fielmente una supuesta “realidad” que, de serlo, debería bastarses en si misma ¿ Necesita la realidad un arte servil que la produzca? ¿Por qué, en todo caso, esa exigencia? Por este camino, el arte (y la literatura) se convierten , simplemente, en apendices de la Sociologia y lo que es peor , en adorno del poder. Dante sería el derecho literario de las luchas civiles, florentinas y Kafka, con suerte, el autor de obras como sobre la opresiva autoridad paternal en la sociedad judía de Praga; Rubens, adorno de las monarquías, y Rembrandt, de las burguesías. Marx, que no era Marxista, hizo notar “ la relación de desigualdad entre el desarrollo de la producción material... y el de la producción artistica”, pero no le dio respuesta a su propia pregunta: ¿ Por qué puede una obra proporcionarnos un placer estético si, como reflejo de una forma social hace tiempo superada, solo puede servir al interes del historiador? “ En nuestros tiempos Karen Kosic intentó dar respuesta a esta interrogativa, cada obra de arte posee un doble carácter dentro de su unidad indivisible. Advierte el filósofo checo. Es la expresión de la realidad. Pero también forma la realidad.
Cuevas, autor de una segunda realidad, lo es también por esta misma razón, de una segunda historia que desmiente las historias oficiales. Las figuras de Cuevas son cuerpos que no sólo imaginan y forman un realidad ignorada, sino que relatan otra historia. La historia marginada, oculta, indeseable, peligrosa, que el arte obligatoriamente figurativo de Cuevas sólo puede contar gracias a los cuerpos deformes, enanos, obesos, mutilados, marginales como la historia que viven. Portadores del silencio, la invisibilidad y la ceguera, su presencia aterra, conmueve, repugna, pero por ello mismo amplía el círculo de la historia: incluye al indeseable, al rechazado, al “irreal”. El abrazo de Cuevas perpertuamente conpulsivo, radicalmente moderno, lo es porque la historia es algo perpetuamente inacabado e insatisfecho. Es un arte novedoso precisamente porque un su forma, ni su deseo, tiene visos de saciarse. Pero al mismo tiempo, por ello mismo, aunque paradójicamente, es un arte tradicional o mas bien dicho un arte de tradiciones. Quiero subrayarlo ahora que su obra se presente en Sevilla y en 1992. Cuevas, escribí una vez, es el espacio sacrificial , la zona sangrada, de la cultura del consumo indígena--- cultura consumidora de sangre--- como indicó Bataille en “ La parte maldita” . La otra es la tradición española del contratiempo pluralista en un orden uniforme, de la exepción heterodoxa en un mundo ortodoxo. Cervantes y Velázquez son, por uno mismo, nuestros artistas más modernos. Al mundo del lenguaje único contrarreformista, Cervantes le opone el lenguaje, múltiple, accidentado, de los puntos de vista variables de los autores, los protagonistas y los lectores del quijote. Y al mundo de la mirada única, permitida, ortodoxa, Velázquez le ofrece el espejo de los Argos: los mil ojos, dentro y fuera del cuadro, de las Meninas.
José Luis Cuevas Dibujante, grabador, escultor, ilustrador, escenógrafo, conferencista y escritor de la columna periodística Cuevario. Estudia dibujo una corta temporada en La Esmeralda y grabado en el taller de Dolores Cueto. En 1958 publica La Cortina de Nopal, término con el que se pronuncia contra el muralismo. Pertenece a la llamada Generación de Ruptura. Se cuentan por centenares sus exposiciones individuales en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Premio Nacional de Arte en 1981. Inaugura el Museo José Luis Cuevas en 1992, en el Centro Histórico de la ciudad de México. José Luis Cuevas, una de las figuras más relevantes del arte contemporáneo internacional, es motivo de una extensa biblio-hemerografía. Selección de exposiciones individuales 1954 Dibujos. Unión Panamericana, Washington, D.C. Selección de exposiciones colectivas 1955 III Bienal de Sao Paulo.
1959 Primer Premio Internacional de Dibujo por la serie Funerales de un dictador. V Bienal de Sao Paulo.
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